lunes, 20 de enero de 2014

Crítica Cisne negro (Remember)

El cisne negro es una de esas películas que debemos ver más de una, dos y tres veces. Es una película llena de símbolos y interpretaciones. Su director Daren Aronofsky ha realizado varias películas que consagran muchos seguidores. Como es el caso de Requiem por un sueño (obra de culto) y El luchador (que recibió varias nominaciones en los globos de oro y los Oscars, pero que no recaudó mucho éxito). Su próxima obra, Noé, cuenta con Russel Crowde como protagonista y se espera que sea un éxito en taquilla.

El largometraje nos pone en la situación de Nina, una bailarina de ballet que pertenece a una compañía de la ciudad de New York. Las primeras escenas nos muestran que Nina está a punto de asistir a la prueba de fuego de su carrera. La antigua estrella de la compañía, Beth Macintyre, ha sido retirada y el papel que representaba (la reina cisne) está en el aire. Nina vive con su madre, una mujer que ejerció antiguamente de bailarina y que reprime constantemente a la protagonista. La carrera de Nina se ve perturbada cuando entra en juego su competidora Lily, interpretada por una guapísima y sexy Mila Kunis.


La estética de la película esta muy estudiada, siempre se mueve en una dualidad: blanco y negro. Bien y mal, pulsiones y represión. Si bien la historia de nuestra protagonista también tiene mucho que ver con esta dualidad, en cuanto  fotografía, iluminación y vestuario todo encaja en esta linea. Todo el mundo que haya ido a ver este film sabe que, en pocas palabras, "AGOBIA". Es una película que a los pocos minutos de visionado ya te tiene en vilo y esperando con ansia que se desenrede el nudo en el que la protagonista esta inmersa. Al igual que todo el mundo afirmara que la película nos agobiará, también habrá mucha gente que de su propia visión o interpretación a los acontecimientos que presencia Nina. En la película la protagonista sufre efectos disociativos (ve su cara en el cuerpo de otras personas o se ve a si misma caminando por la calle), estos signos serán interpretados por cada uno de nosotros de una u otra forma. Sin embargo la angustia que siente el papel de Natalie Portman es percibido en todo momento, y por todos por igual.


Lo mejor: La forma en que Aronofsky plasma esos trastornos disociativos y la angustia de la paciente, con un ritmo frenético y excelentemente cuadrado visualmente.

Lo peor: Algunas escenas de la película cuesta que cobren sentido y parece que son mas bien escenas para alargar la película o llamar la atención del espectador. El ritmo de la película hace que sea necesario darle mas de un visionado para captar todas las intenciones del film.

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